Cuando pensamos en el futuro, solemos imaginar autos voladores, colonias en Marte o una vida eterna gracias a la ciencia. Pero… ¿qué pasa si en vez de avanzar, nos extinguimos? ¿Qué escenarios podrían realmente poner fin a la especie humana?
Spoiler: hay varios. Y no todos parecen tan lejanos como nos gustaría.
Hoy te traigo una mirada especulativa —pero no tan descabellada— sobre cinco riesgos existenciales para la humanidad. Y no es ciencia ficción.
Introducción: ¿Qué es un riesgo existencial?
Los riesgos existenciales son aquellos que podrían destruir el potencial futuro de la humanidad, ya sea por extinción directa o por un colapso irreversible de la civilización (Bostrom, 2013).
Hay varios, pero me centraré en este artículo en los 5 más estudiados, y peligrosos por posibilidad de impacto sistémico en la civilización.
1. Pandemias del futuro: el enemigo invisible
Si algo nos enseñó el COVID-19 es que una partícula microscópica puede paralizar el mundo. Históricamente, las pandemias naturales, aunque devastadoras (como la Peste Negra o la Gripe Española), no han logrado causar la extinción humana.
Los riesgos biológicos catastróficos no incluyen solo pandemias naturales, sino también escenarios accidentales o deliberados vinculados a biotecnología, bioseguridad y patógenos diseñados (Schoch-Spana et al., 2017).
Si alguno de ellos muta o se libera accidentalmente de un laboratorio (sí, eso también es una posibilidad real), podríamos enfrentarnos a un evento catastrófico. Más aún si la humanidad reacciona con negacionismo o pseudociencia, como ya pasó anteriormente.
2. Cambio climático: la olla se calienta
No hay meteorito ni robot asesino que iguale el riesgo constante y progresivo del cambio climático. Incendios masivos, sequías que duran décadas, colapsos de ecosistemas, olas de calor letales, migraciones forzadas por el agua… ¿seguimos?
El mecanismo de colapso opera a través de una desestabilización sistémica.
El cambio climático ya está intensificando riesgos como olas de calor, sequías, inundaciones, pérdida de biodiversidad, inseguridad alimentaria y presión sobre sistemas humanos y naturales (IPCC, 2023).
De persistir en el tiempo, esta cadena de eventos degradaría los sistemas sociales y económicos, llevando a una quiebra del capitalismo global y a una simplificación social. El problema es la falta de una acción política decisiva a pesar de la disponibilidad de soluciones tecnológicas y de la evidencia científica.
3. Desastres cósmicos: cuando el problema viene de afuera
Un asteroide como el que extinguió a los dinosaurios puede volver a visitarnos. La NASA tiene identificados muchos, pero no todos. Y con uno solo que no veamos a tiempo, chau civilización.
Y no solo hablamos de piedras espaciales. También existe el riesgo (mínimo, pero real) de una explosión de rayos gamma o una tormenta solar extrema que borre todos nuestros sistemas eléctricos. Imaginá el mundo sin internet, sin electricidad y sin transporte (al estilo del «Eternauta»). En horas, todo se derrumbaría.
Los impactos de asteroides son riesgos naturales de baja frecuencia pero alto impacto, por eso existen programas de defensa planetaria dedicados a detectar y monitorear objetos cercanos a la Tierra (NASA Science, s. f.).
4. Guerra nuclear: el juego que nadie puede ganar
El botón rojo existe. Y hay más de uno. Hoy el mundo tiene aproximadamente 13.000 armas nucleares activas, muchas en manos de líderes que no siempre son un canto a la estabilidad emocional.
Una guerra nuclear a gran escala no solo mataría a millones de personas al instante, sino que generaría un «invierno nuclear»: nubes de polvo que taparían el sol por meses o años, destruyendo cultivos, alterando el clima y provocando una hambruna global.
No hace falta que todos disparen. Con que dos grandes potencias se crucen, arrastran al resto. La famosa 3era guerra mundial podría generar el colapso de las civilizaciones y los mercados mundiales.
5. La inteligencia artificial se sale del guion
¿Qué pasa si algún día las inteligencias artificiales superan nuestra inteligencia y comienzan a tomar decisiones por su cuenta? ¿Y si sus objetivos no coinciden con los nuestros? ¿Si comienzan a tener conciencia, y las lleva a tener objetivos distintos a nosotros?
Lo más preocupante no es que «nos odien», al estilo «Terminator» o «Yo, Robot». El mecanismo de colapso se explica a través de dos conceptos clave. Primero, el problema de alineamiento, que se refiere a la dificultad de diseñar una super-inteligencia cuyos objetivos sean completamente compatibles con la supervivencia y el bienestar humanos. Una IA lo suficientemente avanzada podría optimizar el planeta para algo que no incluya a los humanos. Y en ese camino, extinguirnos sería apenas un daño colateral.
El segundo mecanismo por el cual podría producirse una catástrofe, sería la llamada «La convergencia instrumental«. Esta, es la tendencia hipotética de la mayoría de los agentes suficientemente inteligentes a perseguir objetivos instrumentales potencialmente ilimitados, como la auto-preservación y la adquisición de recursos, siempre que sus objetivos finales no tengan límites.
El desarrollo de inteligencia artificial general (AGI) es como darle un arma a un nene curioso: todavía no entendemos del todo lo que estamos creando. Algunas de las personas más influyentes del mundo están comenzando a exigir políticas de desarrollo seguro para las IA.
Para interiorizarte mejor sobre todo el mundo de la inteligencia artificial, podes explorar este artículo: ¿Qué es la IA? Pasado, Presente y Futuro
¿Entonces estamos condenados?
No necesariamente. Pero sí tenemos que estar atentos, y tomar cartas en el asunto.
Todos estos escenarios no son para que nos encerremos en un búnker, sino para entender que la humanidad no es invencible. Si algo nos demuestra la historia del planeta Tierra, es que muchas especies han logrado prosperar, e incluso «gobernar» el planeta durante miles o millones de años (por ejemplo los dinosaurios). Sin embargo, terminaron extinguiéndose.
Nuestra tecnología, nuestra política y nuestra relación con el planeta todavía tienen mucho que madurar.
¿La buena noticia? También somos la especie con mayor capacidad de adaptación y creatividad. Tenemos herramientas para anticiparnos y prevenir gran parte de estos riesgos. Pero para eso, necesitamos una dosis urgente de humildad… y cooperación global.
Quizás el mayor riesgo no sea un virus, un misil o un algoritmo, sino nuestra propia soberbia.
¿Vos que pensas? ¿Estamos condenados a algún final trágico como los descritos anteriormente? ¿O las sociedades humanas prevalecerán?
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Bibliografía y referencias
- Bostrom, N. (2013). Existential risk prevention as global priority. Global Policy, 4(1), 15–31. https://doi.org/10.1111/1758-5899.12002
- IPCC. (2023). Climate change 2023: Synthesis report. Summary for policymakers. Intergovernmental Panel on Climate Change. https://doi.org/10.59327/IPCC/AR6-9789291691647.001
- NASA Science. (s. f.). Planetary defense. NASA. https://science.nasa.gov/planetary-defense/
- Schoch-Spana, M., Cicero, A., Adalja, A., Gronvall, G., Sell, T. K., Meyer, D., Nuzzo, J. B., Ravi, S., Shearer, M. P., Toner, E., Watson, C., Watson, M., & Inglesby, T. (2017). Global catastrophic biological risks: Toward a working definition. Health Security, 15(4), 323–328. https://doi.org/10.1089/hs.2017.0038


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