¿Qué es la conciencia?

La conciencia es la capacidad de un organismo para tener experiencia subjetiva: no solo procesar información, sino sentir algo al hacerlo. Actualmente existen cuatro teorías científicas principales sobre su origen: la Teoría de la Información Integrada (IIT) de Giulio Tononi, que propone que la conciencia surge cuando un sistema integra información de manera irreducible; la Teoría del Espacio de Trabajo Global de Bernard Baars, que la explica como un mecanismo cerebral de difusión de información entre módulos especializados; el enfoque de los Correlatos Neuronales de la Conciencia (NCC) de Christof Koch, que busca las estructuras cerebrales mínimas necesarias para generar experiencia; y la Orch-OR de Penrose y Hameroff, que sugiere un origen cuántico en los microtúbulos neuronales.

Este artículo recorre la historia del concepto, las teorías vigentes y el llamado «problema difícil» de la conciencia formulado por David Chalmers.


La pregunta que ya obsesionaba a los filósofos

Esto no empezó con la neurociencia. Ya en la filosofía oriental y la filosofía occidental se preguntaban sobre este tema desde hace milenios.

  • Descartes separaba mente y cuerpo: lo mental como otra sustancia.
  • Hume dudaba de que exista un “yo” sólido: encontraba percepciones cambiantes, pero no un dueño fijo.
  • En el siglo XX, Thomas Nagel clavó la estaca con una pregunta simple: ¿cómo es “ser” un murciélago? (el famoso “cómo se siente desde adentro”).
  • Y David Chalmers popularizó el “problema difícil”: cómo se pasa de neuronas a experiencia.

La ciencia moderna no resolvió eso del todo… pero armó algo valiosísimo: teorías con predicciones, no solo intuiciones.


Una definición usable

En una versión moderna y práctica, la conciencia suele entenderse como:

«La conciencia es la capacidad de un organismo para tener experiencia subjetiva».

Percepciones internas, emociones, pensamientos y, en algunos casos, sentido de sí mismo. Es decir: no es solo “procesar información”. Es que la información se sienta como algo.

Podés tener procesamiento sin experiencia (como un sistema automático), pero la conciencia —si existe— implica “película interna”.


Conciencia vs. inteligencia: no son lo mismo

Acá se confunde fácil. Ya definimos la inteligencia en este artículo, como la capacidad de adaptarse al entorno y resolver todo tipo de problemas.

  • Inteligencia: resolver problemas, aprender, planificar, optimizar.
  • Conciencia: experimentar, sentir, estar “presente” desde adentro.

Podés imaginar un sistema súper inteligente que no “sienta nada” (un solucionador perfecto sin dolor, ni placer, ni color, ni miedo). ¿Te suena conocido? Sí, la famosa inteligencia artificial parece no tener conciencia.

Y también podés imaginar un ser con experiencia interna intensa pero poca capacidad de razonamiento abstracto. Como por ejemplo cualquier insecto.


Principales teorías científicas actuales

Hoy conviven varias familias de teorías. Las voy a intentar resumir de la mejor forma posible:

a) Espacio de trabajo global (GNW)

La idea central

GNW dice, en esencia, esto:

El cerebro tiene muchos módulos trabajando en paralelo y en silencio relativo: visión, memoria, lenguaje, emoción, planificación, etc.
La mayor parte del tiempo, muchísimo procesamiento ocurre sin que “te enteres”. Pero cuando cierta información gana suficiente fuerza, estabilidad y relevancia, entra en un “espacio de trabajo global” y se difunde al resto del sistema. En ese momento, ese contenido se vuelve consciente.

La metáfora clásica es muy buena:

  • hay un teatro oscuro lleno de técnicos detrás de escena;
  • en escena solo entra lo que recibe el foco de luz;
  • lo iluminado puede ser “visto” por todo el sistema.

No es que el foco cree el objeto. Lo vuelve globalmente accesible.

Qué significa “global”

“Global” no quiere decir “todo el cerebro se prende a la vez como árbol de Navidad”.
Quiere decir que esa información deja de estar encerrada en un circuito local y pasa a estar disponible para múltiples funciones:

  • reportarla,
  • recordarla,
  • compararla,
  • tomar decisiones con ella,
  • hablar de ella,
  • usarla para planificar.

Por ejemplo, podés tener una palabra entrando por el oído y ser procesada parcialmente sin darte cuenta. Pero si “prende” lo suficiente, pasa a estar disponible para repetirla, pensarla, asociarla, responderle.

El famoso “ignition”

GNW suele hablar de ignición: un contenido supera cierto umbral y produce una especie de amplificación tardía y difusión amplia entre redes corticales, especialmente fronto-parietales y sensoriales de alto nivel. Esa es una de sus predicciones más conocidas.

En castellano simple:

  • antes: señal local, débil, encapsulada;
  • después: señal reforzada, estable, compartida.

Ejemplo cotidiano

Vas manejando y, de fondo, ves carteles, autos, árboles, gente. Mucho de eso es procesado sin volverse centro de experiencia.
De golpe aparece un perro cruzando. Esa información gana prioridad, entra al “workspace”, y ahora:

  • la ves con claridad,
  • frenas,
  • te acordás,
  • quizás gritás,
  • reorganizás la conducta.

Eso encaja muy bien con GNW: lo consciente sería lo globalmente difundido y utilizable.

Qué explica bien

GNW explica bastante bien la relación entre conciencia y:

  • reporte verbal,
  • memoria de trabajo,
  • decisión flexible,
  • acceso cognitivo.

Por eso suele verse como una teoría fuerte de la conciencia de acceso: qué hace que una representación esté disponible para el sistema entero.

Su crítica principal

La gran objeción es:
capaz GNW explica muy bien cuándo una información se vuelve reportable o cognitivamente disponible, pero no por qué se siente como algo.

O sea, podría explicar el “encendido funcional” sin agotar el misterio fenomenológico.

También hay discusión sobre cuánto depende realmente la conciencia de actividad tardía y fronto-parietal, porque algunos datos sugieren que ciertos aspectos conscientes pueden emerger antes y más localmente de lo que GNW pensaba. Los estudios comparativos recientes no le dieron una victoria limpia.

b) Información integrada (IIT)

La idea central

IIT arranca de un lugar distinto. No empieza preguntando “para qué sirve la conciencia” ni “cómo se difunde la información”, sino:

¿Qué propiedades tiene la experiencia misma?

Luego intenta derivar de ahí qué tipo de sistema físico podría generar conciencia. IIT propone que la conciencia corresponde a la capacidad de un sistema de integrar información de manera irreducible.

Qué significa “información integrada”

No basta con que un sistema tenga mucha información.
Una biblioteca tiene muchísima información almacenada y no por eso siente nada.
Tampoco basta con que tenga muchas partes.

La clave, para IIT, es que el sistema forme un todo causal tal que:

  • sus partes se afecten mutuamente,
  • el estado del sistema haga diferencias reales dentro del sistema,
  • y esa organización no pueda descomponerse sin pérdida esencial.

Es decir: el sistema no es solo un montón de piezas.
Es una unidad causal integrada.

La intuición más simple

Pensalo así:

  • Un sistema totalmente fragmentado: cada parte trabaja sola. Hay información, pero nada realmente unificado.
  • Un sistema totalmente homogéneo: todo hace lo mismo. Hay unidad, pero poca diferenciación.
  • Un sistema consciente, según IIT, necesita ambas cosas:
    • diferenciación: muchos estados posibles;
    • integración: esos estados forman una unidad no reducible.

Conciencia = mucha información y mucha unidad estructural.

El famoso Phi (Φ)

IIT intentó formalizar esto con una medida llamada phi (Φ), que busca cuantificar cuánta información integrada posee un sistema. Cuanto mayor y más irreducible sea esa estructura causal, mayor sería su nivel de conciencia, en teoría.

Acá viene lo delicado: en la práctica, calcular Φ de forma rigurosa para sistemas complejos es extremadamente difícil, y por eso surgieron muchas simplificaciones, aproximaciones y debates metodológicos. Hay mucho trabajo reciente intentando volverla más operativa.

Qué la hace distinta

A diferencia de GNW, IIT no dice que la conciencia dependa principalmente de que algo se vuelva reportable o globalmente accesible.
Dice algo más radical:

La conciencia es idéntica a cierta estructura causal integrada del sistema.

No es solo una función útil. Es una propiedad intrínseca de cierto tipo de organización.

Ejemplo intuitivo

Imaginá dos sistemas con la misma entrada y salida:

  • uno es una cadena lineal de piezas que pasan información hacia adelante;
  • otro es una red donde muchas partes se determinan mutuamente.

Desde afuera quizá hagan algo parecido.
Pero para IIT, no importan solo las entradas y salidas: importa la organización causal interna. El segundo tendría más chances de sostener conciencia que el primero.

Qué explica bien

IIT intenta explicar mejor que GNW la unidad de la experiencia:

  • por qué el campo consciente parece uno,
  • por qué una experiencia visual no aparece como mil pedacitos inconexos,
  • por qué la conciencia parece tener estructura interna.

También es una teoría ambiciosa porque intenta conectar:

  • cantidad de conciencia,
  • calidad de conciencia,
  • y arquitectura física del sistema.

Sus críticas principales

Tiene varias.

La más fuerte es que, aunque sea elegante, su vínculo entre formalismo matemático y experiencia vivida sigue siendo muy discutido.
También se le critica que:

  • puede atribuir conciencia a sistemas extraños o contraintuitivos;
  • el cálculo exacto es difícil o impracticable;
  • algunas de sus afirmaciones ontológicas son muy fuertes para la evidencia disponible.

En otras palabras: IIT tiene una belleza medio peligrosa.
Muy seductora intelectualmente. Todavía no claramente confirmada.

c) Procesamiento recurrente (RPT) y bucles

La idea central

RPT, asociada sobre todo a Victor Lamme, dice que la clave de la conciencia no es tanto la difusión global ni una medida abstracta de integración, sino la recurrencia.

O sea: una señal no se vuelve consciente solo por subir en la jerarquía visual en una sola dirección.
Necesita bucles de retroalimentación entre niveles del sistema.

¿Qué es “recurrente”?

En un modelo simple de procesamiento “feedforward”, la información va así:

retina → áreas visuales iniciales → áreas superiores → respuesta

Eso puede permitir clasificación rápida, detección grosera, respuestas automáticas.

Pero RPT dice que para que aparezca experiencia consciente hace falta algo más:

  • que áreas más altas vuelvan a influir sobre áreas más bajas;
  • que haya intercambio ida y vuelta;
  • que la representación se estabilice en un bucle.

No solo flecha hacia adelante. También regreso, ajuste, reverberación.

¿Por qué importan los bucles?

Porque un primer barrido puede ser demasiado rápido, parcial o bruto.
Los bucles permiten:

  • refinar la representación,
  • integrarla con contexto,
  • estabilizarla en el tiempo,
  • diferenciar figura/fondo,
  • generar una experiencia perceptiva más rica.

En visión, por ejemplo, una forma puede ser procesada de manera no consciente en un primer paso; pero cuando entran los circuitos recíprocos entre niveles visuales, aparece la percepción consciente más plena.

¿“Bucles”, en qué sentido?

Cuando decís “y bucles”, básicamente estás señalando el corazón de RPT. Los bucles pueden ser:

  • entre áreas visuales primarias y secundarias,
  • entre regiones sensoriales y asociativas,
  • entre capas corticales,
  • y, en versiones más amplias, también con participación de otras redes.

La idea general es que la conciencia necesita retroalimentación, no solo transmisión lineal.

Ejemplo intuitivo

Mirás una imagen borrosa por una fracción de segundo.
Tal vez algo de la escena se procesa sin que la “veas” claramente.
Si la señal dura lo suficiente y el sistema entra en intercambio recíproco, la representación se consolida y decís: “ah, era una cara” o “era un auto”.

RPT diría que la experiencia consciente aparece cuando la representación ya no es solo una activación fugaz de paso, sino una actividad reverberante y estabilizada.

Qué explica bien

RPT explica especialmente bien:

  • la conciencia perceptiva,
  • la rapidez con la que emerge cierta experiencia visual,
  • y por qué algunas representaciones pueden ser procesadas sin hacerse conscientes.

También encaja con evidencia que separa procesamiento inicial inconsciente de actividad posterior asociada a percepción consciente.

Su crítica principal

La objeción más clásica es:

Capaz la recurrencia es necesaria para percepción consciente local, pero no suficiente para explicar acceso global, reporte, memoria de trabajo y uso flexible.

O sea, RPT puede ser muy buena para el “sentir visual básico”, pero menos completa para explicar la conciencia como disponibilidad cognitiva amplia. Por eso muchas discusiones actuales la ubican más del lado de teorías “sensoriales” que “cognitivas”.

d) Enfoques predictivos / cerebro como máquina de predicción

La idea principal:
Tu cerebro no “lee” el mundo como una cámara; lo predice y lo corrige. La experiencia consciente sería el resultado de ese juego entre predicciones y errores. Esto conecta fuerte con percepción, ilusión y cómo tu mente “rellena” lo que falta.

Importante:

Todas estas teorías a veces compiten, a veces se superponen, y muchas discusiones actuales giran en cómo diseñar experimentos que las separen.


El triángulo existencial

Más allá del laboratorio, las posturas “grandes” suelen caer acá:

Emergentismo materialista

La conciencia sería una propiedad emergente de sistemas suficientemente complejos, especialmente cerebros biológicos. No está “además” de la materia: aparece cuando la materia se organiza de cierto modo.

Dualismo

La conciencia sería algo distinto de lo físico. Tiene historia larga (dualismo cuerpo-mente de Descartes), pero choca con un problema práctico: ¿cómo interactúan dos cosas de naturalezas distintas sin magia?

Panpsiquismo

La conciencia (o algo parecido) sería un rasgo básico del universo, y lo que cambia sería el grado de organización que la vuelve compleja y reflexiva. Esta postura seduce porque intenta evitar el salto “mágico” de materia a experiencia, pero también abre preguntas raras (¿qué sería “sentir” para algo sin cerebro?).

En ciencia, hoy manda el emergentismo, pero la filosofía mantiene abiertas las otras puertas, porque el “puente” completo todavía no está construido.En humanos vienen mezcladas, por eso se confunden. Pero son conceptualmente separables.


Preguntas fundamentales aun no resueltas

1. ¿La conciencia surge del cerebro?

La evidencia apunta con mucha fuerza a que la conciencia depende del cerebro. Lesiones, anestesia, sueño profundo, estados vegetativos, epilepsia, estimulación cerebral y trastornos de conciencia modifican de manera sistemática el contenido o el nivel de conciencia. Cambios en la actividad y conectividad cerebral alteran lo que se experimenta y si se experimenta algo en absoluto.

Ahora bien: de ahí no se sigue automáticamente que ya sepamos cómo emerge la experiencia desde la materia. La dependencia está bastante respaldada; la explicación completa, no. En lógica:

  • “sin cerebro humano normal no hay conciencia humana normal” parece muy sólido;
  • “ya explicamos por qué la actividad cerebral produce experiencia” todavía no.

Ese salto es justamente el corazón del problema.

2. ¿Por qué hay experiencia subjetiva y no solo procesamiento?

Esta sigue siendo la gran pregunta abierta. Como analicé anteriormente, hay modelos potentes sobre qué condiciones funcionales acompañan la conciencia —integración de información, difusión global, recurrencia, metacognición—, pero ninguna teoría logró consenso definitivo ni una derivación aceptada que muestre por qué cierto procesamiento debería sentirse “desde adentro”. La investigación actual sigue muy viva y, de hecho, varios autores vienen pidiendo pasar de “grandes teorías rivales” a un enfoque más acumulativo y basado en constructos observables.

Lógicamente, hoy la respuesta más honesta es: no sabemos.
Sí sabemos algunas cosas negativas:

  • No todo procesamiento implica conciencia;
  • El cerebelo, pese a su enorme número de neuronas, no parece contribuir del mismo modo que otras redes al contenido consciente;
  • La conciencia parece requerir ciertos patrones de organización, integración y/o disponibilidad global, no mera computación bruta.

3. ¿Qué es el “yo”? ¿Es real o una construcción?

La evidencia en neurociencia y psicología sugiere que el “yo” no es una entidad indivisible y central, sino una construcción dinámica compuesta por memoria, percepción corporal, atención, lenguaje, regulación emocional y narración autobiográfica. Estados como meditación profunda, disociación, ciertas lesiones, ilusiones corporales y drogas muestran que la sensación de “ser alguien estable detrás de todo” puede alterarse mucho.

Pero que sea construido no significa que sea falso en el sentido trivial. También una empresa, un idioma o una nación son construcciones, y aun así organizan la realidad. Lo más defendible es esto:
el yo es real como proceso, no como una sustancia fija.
Más verbo que estatua. Menos “alma administrativa permanente”, más “patrón que el cerebro mantiene bastante bien la mayor parte del tiempo”.

4. ¿La atención y la conciencia son lo mismo?

No. Están muy relacionadas, pero no son idénticas. Hay procesamiento atencional sin experiencia consciente clara y también experiencias conscientes periféricas o de fondo que no están bajo atención focal. Parte de la investigación contemporánea justamente intenta separar conciencia de procesos de reporte, atención y decisión, usando paradigmas “no-report”.

Lógicamente, esto encaja bastante: uno puede ver sin notar del todo, notar algo tarde, o darse cuenta de que una emoción estaba ahí antes de ponerle nombre. La atención parece funcionar más como selector, amplificador o estabilizador de contenidos conscientes que como sinónimo de conciencia en sí.

5. ¿Los animales u otros seres vivos son conscientes?

La respuesta más prudente y respaldada es: sí, muchos animales probablemente lo son, aunque no del mismo modo ni en el mismo grado que nosotros. La Declaración de Cambridge de 2012 sostuvo que la evidencia indica que los humanos no son únicos en poseer los sustratos neurobiológicos de la conciencia; señaló especialmente a mamíferos, aves y también a otros organismos como los pulpos. En 2024, la New York Declaration on Animal Consciousness reforzó que hay una base científica razonable para atribuir experiencias conscientes a muchos vertebrados y al menos una posibilidad realista en varios invertebrados.

La lógica también empuja en esa dirección. Si un organismo:

  • integra información del entorno,
  • aprende flexiblemente,
  • evita daño,
  • busca placer,
  • muestra comportamientos complejos y adaptativos,
  • y posee arquitectura nerviosa apta para estados integrados,

entonces la hipótesis de que “hay algo que se siente ser ese organismo” deja de ser caprichosa. No es prueba matemática, pero sí una inferencia fuerte. Con mamíferos y aves, el caso es bastante sólido; con cefalópodos y algunos otros invertebrados, es plausible aunque más debatido.

6. ¿Puede existir inteligencia sin conciencia?

Sí, al menos en un sentido funcional. Muchísimo procesamiento complejo ocurre sin conciencia: reflejos, hábitos, priming, regulación fisiológica, parte del lenguaje automático, e incluso discriminaciones residuales en fenómenos como el blindsight. Eso muestra que resolver tareas y tener experiencia subjetiva no son lo mismo.

Lógicamente esto importa mucho: una calculadora, un sistema experto o un modelo que responde bien pueden ser inteligentes en algún grado operacional sin que eso implique sentir nada. La vieja trampa es confundir desempeño con interioridad.

7. ¿Puede una IA ser consciente?

Con la evidencia disponible hoy, la mejor respuesta es: no hay buena base para afirmar que las IA actuales sean conscientes.

Lo lógico acá es ser doblemente cuidadoso:

  • Negar con certeza absoluta que una futura IA pueda ser consciente sería demasiado fuerte;
  • Afirmar que ya lo es, también.

Los LLM actuales muestran lenguaje, simulación de estados mentales y metadiscurso, pero eso no prueba experiencia subjetiva. En decir, hablar muy bien sobre dolor no equivale a sentirlo. Y, al mismo tiempo, tampoco podemos convertir nuestra intuición en una ley del universo. Hoy la postura más seria es agnosticismo prudente sobre el futuro y escepticismo fuerte sobre el presente.

Para más información sobre esta pregunta, podes leer el artículo específico que escribí al respecto:

– ¿Puede una IA desarrollar conciencia?

8. ¿La conciencia evoluciona? ¿Tiene función adaptativa?

La hipótesis dominante es que sí: la conciencia habría aportado ventajas adaptativas, especialmente para integrar información, priorizar, aprender flexiblemente, anticipar escenarios, coordinar conducta compleja y facilitar vida social. Hay revisiones recientes defendiendo que la conciencia “tiene sentido a la luz de la evolución”, en particular para organismos con conductas complejas y necesidad de evaluar valor biológico, peligro, oportunidad y estados internos.

La inferencia lógica es bastante buena: la experiencia consciente parece especialmente útil cuando el organismo no puede depender solo de rutinas rígidas. En ambientes cambiantes, un sistema que “siente”, integra, compara y prioriza podría tener ventaja. Eso no prueba que cada aspecto de la conciencia haya sido seleccionado directamente; parte puede ser subproducto de otras capacidades. Pero pensarla como completamente gratuita tampoco encaja bien.

9. ¿La conciencia construye la realidad o la descubre?

Las dos cosas, en parte. La ciencia de la percepción muestra que el cerebro no recibe la realidad como una cámara pasiva: selecciona, completa, predice e interpreta. Casos como ilusiones perceptivas, alucinaciones, ceguera a cambios, blindsight y diferencias entre reporte subjetivo y discriminación objetiva muestran que la experiencia es una construcción guiada por el mundo, no una copia exacta del mundo.

Entonces, la fórmula más razonable sería esta:
la conciencia no inventa la realidad desde cero, pero tampoco la refleja de manera transparente. Construye un modelo útil, comprimido y biológicamente orientado. No vemos “lo que hay”, sino algo más parecido a lo que un cerebro encarnado necesita ver para sobrevivir, actuar y coordinarse.


Por qué esta pregunta te afecta en la vida diaria

Porque si entendés aunque sea un poco este tema, cambia cómo vivís.

  • Si la conciencia es entrenable, entonces meditar no es humo: es entrenar la atención y la relación con tus estados internos.
  • Si los animales tienen experiencia, cambia tu ética cotidiana (aunque sea en detalles).
  • Si la conciencia es una propiedad de redes, entendés por qué el sueño, el estrés o la ansiedad te pueden “achicar el mundo” por momentos.
  • Si hay metaconciencia, entonces hay libertad: no libertad metafísica total, pero sí un margen real de elección sobre qué hacer con lo que sentís.

Conclusión

La conciencia es quizás lo más extraordinario que tenemos: no solo ver el mundo, sino sentir que lo estamos viendo.

¿Y vos que pensas? ¿Qué es la conciencia? ¿Con cual teoría adherís más? Te leo en los comentarios


Bibliografía científica

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  • Dehaene, S., Changeux, J.-P., & Naccache, L. (2011). The Global Neuronal Workspace Model of Conscious Access: From Neuronal Architectures to Clinical Applications. Nature Reviews Neuroscience.
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  • Seth, A. K. (2021). Predictive processing as an empirical theory for consciousness science. (Monash University repository).
  • Seth, A. K. (Review). Theories of consciousness. (PDF).
  • Browning, H. (2022). Animal sentience. Philosophy Compass.

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