La filosofía occidental es la tradición de pensamiento que nació en la antigua Grecia alrededor del siglo VI a.C. y se desarrolló a lo largo de 2.600 años hasta las corrientes contemporáneas. Se divide en cinco grandes períodos: la filosofía antigua (de Tales a los estoicos, centrada en la naturaleza, la ética y la lógica), la filosofía medieval (dominada por la teología cristiana, con Agustín y Tomás de Aquino), la filosofía moderna (de Descartes a Kant, enfocada en el conocimiento, la razón y el sujeto), la filosofía del siglo XIX (Hegel, Marx, Nietzsche: historia, poder y valores) y la filosofía contemporánea (fenomenología, existencialismo, filosofía analítica y posmodernismo). A diferencia de la filosofía oriental, que integra contemplación y práctica, la tradición occidental prioriza la argumentación lógica y la separación entre sujeto y objeto.
Este artículo recorre cada período con sus autores clave y sus ideas fundamentales.
1) Filosofía Antigua (Siglos VI a.C a V d.C)
La filosofía antigua es el primer período de la filosofía occidental, que abarca desde el siglo VI a.C. hasta el siglo V d.C. y se centra en el pensamiento griego y romano.
Los primeros filósofos presocráticos, como Tales de Mileto, que creía que todo en el mundo estaba hecho de agua.
Anaxímenes de Mileto y Anaximandro afirmaban que todo era agua, aire, tierra, fuego y viento. Lo que ellos llamaban el «arjé».
El mítico Pitágoras, se preguntaba si la realidad estaba hecha de matemáticas. Vio en los números el sustrato principal que compone a la realidad física.
Por otro lado, de los filósofos presocráticos finales, apareció Parmenides. A él le asombraba mucho el cambio, decía que algo no podía ser y al mismo tiempo no ser.
Por su parte, aproximándose más a lo que explica la física moderna, Leucipo y Demócrito ya pensaban que el universo estaba hecho de átomos. Es decir, eran atomistas.
Con el mítico Sócrates, comienza la ética del bien y la virtud. Inventa la mayéutica, el arte de hacer buenas preguntas. Además, comienza a especular sobre el arte de vivir una buena vida.
Platón, por su parte, planteaba la dicotomía entre el mundo inteligible y el mundo sensible, llamado dualismo epistemológico. Ya se preguntaba si el universo podría tener un aspecto corpóreo y material, en contraposición con lo incorpóreo e inmaterial. Continuando con el dualismo, Platón planteó el dualismo entre el alma y el cuerpo, llamado dualismo antropológico. También dejo múltiples metáforas, como el «mito de la caverna», donde explica a través de él que los seres humanos estamos atrapados por nuestros sentidos, y muchas veces no podemos ver la realidad tal cual es.
Platón no solo especuló sobre la composición de la materia, sino que en su libro «La República», especuló sobre las mejores maneras de organizar la sociedad y la política.
El discípulo de Platón, fue Aristóteles. Para Aristóteles, la filosofía era la ciencia de las primeras causas. Se centró en diversas áreas, como la lógica, la metafísica, la ética y la política. Él no estaba de acuerdo en la división que hacía Platón sobre el mundo sensible y el inteligible. Para Aristóteles, en cambio, ambos estaban entremezclados. A partir de ello, acuñó los conceptos de «materia», «forma» y «sustancia».
Posteriormente, pasando a la época histórica del Helenismo, en Grecia y Roma surgen corrientes filosóficas que marcaron la historia de occidente, como el Estoicismo, Epicureísmo, Escepticismo y Cinismo.
Todo comienza cuando Filipo II de Macedonia nombra a Aristóteles como el discípulo de Alejandro Magno, su hijo. Este, fue nombrado rey de Macedonia cuando Filipo, su padre, fallece. Alejandro Magno conquista gran parte de lo que hoy sería Europa, fundando uno de los imperios más grandes de la historia de la humanidad, el imperio Romano de occidente. Además, es la primer persona en considerar el ideal cosmopolita, es decir, una ideología que postula que todos los seres humanos pertenecen a una única comunidad global, basados en valores y una moral compartida, sin importar su origen o nacionalidad.
En contraposición a esta forma de organización, surge la filosofía de del Cinismo. Cuyo principal exponentes fue Diógenes de Sínope. La corriente Cinista rechazó todas las convenciones sociales, y promulgó la libertad y autosuficiencia. También rechaza todos los bienes materiales, y las posesiones. Creía que la felicidad se alcanzaba al abandonar todas las riquezas y placeres.
Otra corriente filosófica que nace en la época Helénica, es el hedonismo/epicureísmo, inventada por Epicuro. El filósofo separó las áreas del conocimiento en tres: lógica, que intenta distinguir lo verdadero de lo falso. La física, que está compuesta por la estructura atómica, con átomos y vacío; y la ética, con el hedonismo y la ataraxia. Para Epicuro, el fin último del ser humano era la ataraxia (tranquilidad suprema), y el hedonismo (disfrutar los placeres de la vida).
En la época Helénica también surge una filosofía muy importante de la historia humana, como el estoicismo. El estoicismo fue fundado por Zenón. En esta corriente filosófica también se incluye a Marco Aurelio, Séneca y Epícteto. Esta filosofía plantea que la felicidad consiste en aceptar nuestro destino, separando las cosas que están bajo nuestro control, de las que no lo están. Al igual que los hedonistas, dividían a la filosofía en física, lógica y ética. Según ellos, un sabio era aquel que reconocía con calma su destino sin luchar contra ella, ya que la naturaleza es ineludible.
En esta época también se fundó el Escepticismo. Cuyo principales exponentes fueron Pirrón y Sexto Empírico. El escepticismo básicamente duda de todo; de la razón, de los sentido, opiniones, etc. En esta corriente del pensamiento, no se afirma ni se niega nada, solamente se observa.
Por último, se funda la escuela Neo-Platónica, cuyos principales exponentes son Amonio, Plotino y Porfirio. Estos filósofos vuelven a revitalizar las ideas de Platón; y afirman que Dios es el origen de todo lo existente. Establecían que existían tres principios: El uno (Dios); la inteligencia y el alma. También establecen caminos para acercarse a Dios, dando origen a lo que vendría después, en la época del Cristianismo.
2) Filosofía Medieval (Siglo V a XV)
La filosofía medieval abarca las corrientes de pensamiento desde la caída del Imperio Romano de Occidente (siglo V) hasta el Renacimiento (siglo XV). Se define por el intento de conciliar la filosofía grecolatina con los dogmas de las religiones monoteístas, principalmente el cristianismo, pero también el judaísmo y el islam.
La filosofía medieval, no comienza en el año 476 d.c, sino que comienza a gestarse en la época Helénica-Romana que mencionamos anteriormente, alrededor del siglo II d.c. Justamente, en los calendarios occidentales, se marcan estas fechas (A.C: Antes de Cristo; D.C: Después de Cristo), porque es el nacimiento de Jesucristo.
Durante toda la filosofía medieval, hay una disputa entre la fe y la razón.
La Patrística (siglos II–V), cuyos principales exponentes son San Agustín Tertuliano y Orígenes, intenta hacer una síntesis entre la filosofía y la religión. Principalmente a través de San Agustín, que comienza con las doctrinas platónicas, poro con el paso del tiempo se convierte al Cristianismo.
San Agustín decía que había dos tipos de realidades: La de Dios (inmutable y eterna); y la creada por Dios (cambiante y finita). Desde esta perspectiva, expuso que la mente humana tiene la posibilidad de comprender las verdades de Dios (inmutables y eternas), por lo cual se deriva de ello que hay verdades absolutas reveladas por Dios.
Posteriormente, surge la Escolástica (siglos XI–XIV), que intenta comprender la revelación divina utilizando la razón humana. Sus principales exponentes fueron Santo Tomás de Aquino, San Anselmo y Guillermo de Ockham.
Santo Tomás de Aquino, principal exponente de la Escolástica, considera que el hombre puede llegar a conocer a través de dos vías: Por el cuerpo (los sentidos); y por el intelecto (abstracción).
3) Filosofía Moderna (Siglos XVI a XVIII)
La filosofía moderna es el pensamiento desarrollado aproximadamente entre los siglos XVII y XVIII, caracterizado por la ruptura con la tradición medieval, el predominio de la razón y la experiencia como fuentes de conocimiento, y un profundo interés en el individuo y la sociedad. Sus principales corrientes fueron el humanismo, racionalismo y el empirismo, y figuras clave incluyen a Maquiavelo, Descartes, Spinoza, Locke, Hume y Kant, quienes sentaron las bases del pensamiento occidental contemporáneo a través de la «Ilustración».
El humanismo renacentista fue un movimiento intelectual y cultural centrado en el ser humano y el estudio de la cultura clásica, del cual Maquiavelo y Erasmo de Róterdam son las figuras principales. Erasmo promovió la tolerancia religiosa dentro de la iglesia Católica; mientras que Maquiavelo se centró en separar el poder de la iglesia. Además de contribuir en múltiples ideas a la forma de organizar la sociedad y la política.
El racionalismo es una corriente que se desarrolló en el siglo XVIII en el continente Europeo, fundada por René Descartes. Surge en medio de la revolución científica de los siglos XVI y XVII. Sus exponentes principales, además de Descartes, fueron Baruch Spinoza, Gottfried Leibniz. El Racionalismo sostenía que la única fuente de conocimiento es la razón humana. Una de las principales características del racionalismo, es querer alcanzar un conocimiento válido que vaya más allá de toda percepción humana y de los sentidos, es decir, un conocimiento objetivo. Las características principales que establecen estos filósofos son la causalidad, y la sustancia; además, se basaron principalmente en las matemáticas, ya que según ellos es la única ciencia completamente universal y racional.
Descartes, proponia alcanzar un método que pudiera servir para obtener la verdad sobre el mundo. De aquí nace el actual método científico que da origen a los mayores desarrollos de la historia de la humanidad. El método, según él, consistía en 4 pasos: 1) Dudar. 2) Dividir. 3) Ordenar. 4) Verificar. Los estudios de Descartes le llevaron a estudiar minuciosamente la dualidad cuerpo-mente, estableciendo el famoso dualismo. De la escuela del racionalismo, también encontramos a Baruch Spinoza. Spinoza coincide con Descartes a grandes rasgos, pero no coindice con la separación de la materia y la mente. El filósofo consideraba que Dios era el universo, y el universo era Dios. Es decir, que Dios estaba en toda la naturaleza, tal y como la conocemos.
El empirismo, por su parte, sostenía la idea que la única fuente de conocimiento era la experiencia y la observación, negando de esta forma la existencia de ideas innatas o conocimientos previos del cerebro. Sus principales exponentes fueron John Locke, Francis Bacon, Tomas Hobbes, George Berkeley y David Hume. Algunas de las características principales que expone esta corriente, son la tabula rasa (la mente humana es como una hoja en blanco que se «llena» de información y conceptos a medida que se experimenta el mundo), método inductivo (partir de observaciones particulares para llegar a conclusiones generales), y la limitación del conocimiento.
Otros filósofos representantes de la historia de la Ilustración incluyen a Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Denis Diderot, Adam Smith e Immanuel Kant. Voltaire destacó por su defensa de la libertad de expresión y la crítica a la intolerancia religiosa; Montesquieu formuló la teoría de la división de poderes como base de los sistemas republicanos; Rousseau aportó su visión del contrato social y la soberanía popular; Denis Diderot impulsó la monumental Enciclopedia, símbolo del espíritu ilustrado de difundir el conocimiento; Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna, sentó las bases del liberalismo económico; y Immanuel Kant, con su crítica de la razón, ofreció un marco filosófico que buscaba tanto la autonomía moral del individuo como los límites del conocimiento humano. Juntos representan la diversidad y la potencia intelectual de la Ilustración, una época que transformó para siempre la política, la ciencia, la economía y la filosofía occidental.
Filosofía Contemporánea y actual (siglos XIX, XX y XXI)
Por último en orden cronológico, nos encontramos con la filosofía contemporánea, que comienza en el siglo XIX y se extiende hasta la actualidad. Se caracteriza por el surgimiento de diversas corrientes y escuelas, como la filosofía analítica y la filosofía continental.
Una de las primeras grandes escuelas fue el Idealismo alemán, con pensadores como Johann Fichte, Schelling y Georg Hegel, quienes intentaron superar los límites del criticismo kantiano proponiendo sistemas filosóficos que conciben la realidad como expresión de la razón o del espíritu. Hegel expone que todo lo racional es real, y todo lo real es racional. Denomina «dialéctica» al proceso tesis, antítesis, y síntesis. Frente a ello, surgió el Materialismo histórico de Karl Marx y Friedrich Engels, que trasladó la reflexión filosófica al terreno de las condiciones materiales de la existencia, proponiendo que la historia está determinada por las relaciones de producción y la lucha de clases.
En paralelo, otras corrientes pusieron el énfasis en la ética, la sociedad y la ciencia. El Utilitarismo de Jeremy Bentham y John Stuart Mill defendió que el criterio moral fundamental debía ser la maximización de la felicidad y la reducción del sufrimiento, influyendo en el derecho y la política moderna. En esta línea, una acción será buena o útil, cuando benefician a la mayor cantidad de personas posibles. Por su parte, el Positivismo de Auguste Comte sostuvo que el conocimiento válido debía basarse en la observación empírica y los métodos científicos, impulsando la sociología como disciplina. Creían que mediante la ciencia, se podían solucionar a largo plazo todos los problemas de la humanidad. En Estados Unidos, el Pragmatismo de Charles Peirce, William James y John Dewey resaltó la importancia de las ideas en tanto producen efectos prácticos, estableciendo un puente entre teoría y acción.
Sin embargo, no toda la filosofía contemporánea se orientó hacia lo racional o lo científico. El Vitalismo, representado por Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche y Henri Bergson, subrayó la fuerza de la vida, la voluntad y la intuición como principios fundamentales, en oposición a un racionalismo excesivo. De esta corriente se alimentó el Existencialismo, que, desde Soren Kierkegaard como precursor hasta figuras como Jean-Paul Sartre, Albert Camus y Simone de Beauvoir, exploró la libertad individual, la angustia, el absurdo y la responsabilidad de construir sentido en un mundo sin certezas absolutas.
Otro giro decisivo fue la Fenomenología de Edmund Husserl, profundizada por Martin Heidegger y Maurice Merleau-Ponty, que buscó describir la experiencia tal como se da, antes de toda teorización abstracta, inaugurando nuevas formas de entender la conciencia y el ser. A mediados del siglo XX surgió el Estructuralismo de Claude Lévi-Strauss y Louis Althusser, que aplicó el análisis de estructuras subyacentes al estudio de la cultura, la sociedad y el lenguaje. En linea con esto, la Hermenéutica de Hans-Georg Gadamer y Paul Ricoeur recuperó la interpretación como núcleo del pensamiento, mostrando que comprender implica siempre un horizonte histórico y lingüístico.
Finalmente, en el ámbito anglosajón se consolidó la Filosofía Analítica, con autores como Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein y Rudolf Carnap, quienes privilegiaron el análisis lógico del lenguaje como herramienta para clarificar problemas filosóficos. Frente a la amplitud de corrientes, lo que caracteriza a la filosofía contemporánea es precisamente su pluralidad: mientras unas buscaban fundamentos universales, otras resaltaban la contingencia histórica; unas confiaban en la ciencia, otras en la subjetividad, la vida o el lenguaje.
Conclusión
Esta diversidad mostrada a lo largo del artículo, refleja el intento de la filosofía de estar a la altura de un mundo en transformación constante, donde ninguna visión única parece capaz de abarcar toda la complejidad de la experiencia humana.
También expone que los pensamientos, análisis, y escritos de todos los filósofos a lo largo de la vasta historia de la civilización, no se encuentra a separado del contexto socio económico, sino que se encuentra íntimamente ligado a la cultura y contexto socioeconómico de cada época.
No obstante, la descripción de la filosofía no está completa, sin hacer un repaso por las filosofías orientales. En el próximo artículo, se hará una recapitulación de toda la filosofía en esta parte del mundo.
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